EL WAYUUNAIKI Y SU PROTAGONISMO EN LA SOCIEDAD WAYUU

 

Luis  Emiro  Beltrán   Pulgar  (ülaliyuu) wayuuchon@yahoo.com 

Maestrante del Programa Lingüística y Enseñanza  del  Lenguaje

División de Estudios  para Graduados, Facultad de Humanidades y Educación

Universidad  del  Zulia – Maracaibo, Venezuela .

 

  La palabra “Wayuunaiki” significa “lo que habla la gente” o “el habla del wayuu” como un medio de comunicación que permite la interrelación y el intercambio entre los individuos.  Ahora bien, esto me llama poderosamente la atención que el Wayuunaiki denote comunicación; porque lo que percibo en la actualidad en un destello de Wayuunaiki entre los diversos sectores de la sociedad wayuu, cuando el idioma como elemento comunicacional ha quedado al margen de una lengua dominante y que los protagonista de ésta han preferido “comunicarse” satisfactoriamente mediante el uso de dicha lengua.  Y los que manifiestan defender la lengua, parten de una mentalidad museísta como si la lengua fuese estático y lo han catalogado como acervo del pueblo que en algunas oportunidades se citaran frases del idioma para demostrar lo indígena frente a los demás pueblos.

  Entonces, el Wayuunaiki ha quedado al margen de la “intelectualidad”, donde solamente los sectores menos favorecidos la practican en el proceso de comunicación cotidiana; pero el resto de la sociedad wayuu quienes han tenido acceso a mejores condiciones de vida han preferido practicar la comunicación a través de la lengua adquirida, quedando su idioma materno en el “museo” que se mostraran cuando lo requiera los recuerdos y las añoranzas. 

  Al considerar esta situación, no se pretende elogiar la actitud pesimista de algunos sectores sino mas  bien crear una conciencia en la colectividad con relación al desarrollo y al dinamismo que tiene toda lengua, es decir, lo que permitirá la evolución dinámica del Wayuunaiki es la practica de la comunicación cotidiana tanto en la oralidad como en escritura, en la formación de léxicos comunes y especiales.  Entonces, el dicho del “yo lo entiendo, pero no lo hablo” saldrá de su timidez para manifestarse en la comunicación en la lengua vernácula.  Y además será elemento de vanguardia cuando se pretenda un protagonismo en la vida política de los pueblos, ya que la Carta Magna considera las Lenguas Indígenas oficiales dentro de su espacio comunicacional y forma parte del “patrimonio cultural de la nación y de la humanidad” (Art. 9 de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela)

 La riqueza del Wayuunaiki se deja dislucidar en las diversas manifestaciones de la literatura oral, en los discursos del Putchipu’u (Legislador de la Ley Consuetudinaria Wayuu), en los consejos de un A’laülaa (autoridad tradicional) y en la sabiduría de los ancianos, que hacen de la cultura indígena resistente frente a los embates del tiempo con sus peligros de etnocidio y lingüicidio.  Indudablemente que hablar del wayuunaiki es presentar la dinámica de vida de un pueblo que se resiste a no perder el alma de sus manifestaciones culturales como lo es la Lengua, es por ello, que es importantes aprovechar los espacios de discusión que permita una evolución sana de la misma, sin menoscabar su estructura morfosintactica  manteniendo su especificidad y su caracterización dentro del contexto de la lenguas del mundo.

 

Ahora permítame expresar esto en Wayuunaiki

ukua’ipa nünüiki wayuu maa’ulu yaa kata’awasü ja’uje nnojolüin pansain nekii jo’omüin, eshii ekai japüliiwain jaa’uje aashajawaa wayuunaiki, jüka alijuuneein tü nakua’ipakalü, jaa’in namüin cho’ujaleesia tia juulia wayuuwaa.  Katsa joolu’u, ja’yaippa jaalii tü nanüiki na wayuukana julu’u tu Karaloutta laülaskalü julu’u Mmakalü Venezuela, nachijirakalaka naa’in na wayuukana ji’ire nantiraain nachikuwa’aya juma nanüiki je nakua’ipa. Anasü ayatüle jaashajanüle tü Wayuunaiki jüpüla eejiraan jüma tü jünüikikalü alijuna je jitnaajünüijatüin jamakua’ipalüin tü jülüjiakalü, jüpalirajiakalü, jüpatkuunajiakalü pütchi oo’ulaka  tü jülatüinjatkalü anain tü Wayuunaikalü atamüinree.

 En los albores de la actualidad la vigencia de las lenguas indígenas es un hecho, porque fundamenta su esperanza en sus hijos y en los caminos llenos de experiencia que ha recorrido en el tiempo, tal sólo espera que usted y yo como hombres y mujeres enamorados de lo nuestro manifestemos la riqueza de nuestro idioma y seamos partícipes de la fortaleza de su evolución a fin de delegar a la generación venidera un “testigo” (el instrumento que se delega al siguiente corredor en la carreras de relevo) bien sujeto.  Jiairia ne’e joolu’u.