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NOVENA A JESÚS DE LA DIVINA MISERICORDIA DÍAS 7, 8 y 9 |
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"Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre... Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión." |
¡Oh Dios de gran misericordia!, bondad infinita,
desde el abismo de su abatimiento, toda la humanidad implora hoy Tu
misericordia, Tu compasión, ¡Oh Dios!; y clama con la potente voz de
la desdicha.
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DIA 7: Por las almas que veneran especialmente la Misericordia Divina.
Misericordiosísimo Jesús, cuyo Corazón
es el Amor mismo, recibe en Tu Corazón piadosísimo las almas de
aquellos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de
Tu misericordia. Son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio
de las dificultades y aflicciones siguen adelante, confiadas en Tu
misericordia; y unidas a Ti, oh Jesús, portan sobre sus hombros a
todo el género humano; por ello no serán juzgadas con severidad,
sino que Tu misericordia las acogerá cuando llegue el momento de
partir de esta vida.
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DIA 8: Por las almas que estén en el purgatorio. Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste ¡misericordia!, introduzco
ahora en el seno de Tu Corazón desbordante de misericordia las almas
del purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante, han
de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de Tu
Corazón apague las llamas purificadoras para que, también allí, el
poder de Tu misericordia, sea glorificado. DIA 9 Y ULTIMO: Por las almas tibias
Piadosísimo Jesús, que eres la Piedad
misma. Traigo hoy al seno de Tu Compasivo Corazón a las almas
enfermas de tibieza. Que el puro amor que Te inflama encienda en
ellas, de nuevo, la llama de tu amor, y no vuelva el peso muerto de
su indiferencia a abrumante con su carga. ¡Oh, Jesús!, todo
compasión, ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas a
Ti, que eres llama de amor viva y haz que ardan con santo fervor,
porque Tú todo lo puedes. JACULATORIA: Oh, sangre y agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, yo confío en Vos.
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