Naturaleza/hombre,
una aproximación desde el pensamiento Batesoniano de un ejercicio ético para la relación con totalidades.

Pedro Vargas Avalos
Academia de Terapia Sistémica
Facultad de Estudios Superiores
Zaragoza


El propósito del presente texto es el de presentar una visión desde el trabajo de Gregory Bateson de la forma de pensar la relación entre la naturaleza y el hombre (o en términos cibernéticos, de una relación del tipo: Totalidad/parte). Se presentará inicialmente la visión de mundo cibernética que Bateson adoptara para indicar como se aborda la reflexión ética a partir de un interés epistemológico. Se comentará luego la idea de una ética de relación y la propuesta de una vía estética como punto de referencia para los criterios que hayan de guiar cualquier acción individual con respecto de la totalidad. Como conclusión se señalará la idea de una práctica de sí mismo como forma de aproximarse a la compresión que haría posible esa relación de la persona con la totalidad de la cual es parte.

El Mundo desde la Visión de la Cibernética.

Para hablar del modo en que se conceptualiza el mundo desde la perspectiva de la cibernética es de importancia señalar en que consiste. La Cibernética fue propuesta por Norbert Wiener con la publicación en 1948 de su libro Cybernetics; con este nombre Wiener quería enfatizar una rama de las matemáticas que se ocupara de los problemas del control, la recursividad y la información. De hecho la elección de este nombre fue incitativa de Wiener, como explica él mismo:

"Hasta muy recientemente (el autor habla desde el año 1950) no existía una palabra para este complejo de ideas, y para abarcar la totalidad del campo con un sólo término, me sentí obligado a inventar uno. Así resultó, La Cibernética..." 1

El contacto de este pensamiento con Gregory Bateson se dio durante las conferencias que organizó la Fundación Josiah Macy, Jr. al final de los años cuarentas (Lipset, 1991). Bateson tomó las ideas de Wiener con gran entusiasmo, y de hecho dejó correr su imaginación con las posibles aplicaciones que podrían tener al campo de las ciencias sociales el uso de términos tales como retroalimentación, calibración u otros conceptos claves de la Cibernética. Incluso Bateson "Nombró a Weiner... su mentor en los conceptos en el vocabulario de las computadoras, de la teoría de la comunicación y de la lógica formal"2 .

La idea principal da origen a la Cibernética es que existe una pauta3 organizadora de los procesos físicos y mentales. Bateson adoptó esta idea y usandola como una metáfora la insertó para complementar sus explicaciones de procesos interaccionales que observaba en diversas culturas.

El concepto fundamental para darle cuerpo a esta concepción Cibernética es el de Autorregulación. Para dar cuenta de este concepto Wiener propone la Retroalimentación y la define de este modo:

"La retroalimentación es un método para controlar un sistema reintroduciéndole los resultados de su desempeño pasado. Si estos resultados son utilizados meramente como datos numéricos para evaluar el sistema y su regulación, tenemos la retroalimentación simple de los técnicos de control. Pero si esa información de retorno sobre el desempeño anterior del sistema puede modificar su método y pauta (pattern) general de desempeño actual, tenemos un proceso que puede llamarse aprendizaje."4

Bateson retomará estas nociones y las aplicará a la compresión de sistemas interaccionales, sistemas sociales. Como ejemplo de la retroalimentación Bateson suele citar el caso del termostato. Un sistema de calefacción es controlado por un termostato, cuando la temperatura fluctuante excede los límites del termostato calibrado, se activa en el horno un mecanismo que lo enciende o apaga, volviendo otra vez la temperatura al intervalo dentro del cual debe mantenerse. Así pues, el sistema vigila su propio desempeño y es autocorrectivo. En una familia por ejemplo, una pelea entre dos miembros puede intensificarse, como la temperatura de la casa, hasta alcanzar un umbral máximo intolerable; este último es a veces regulado o definido, igual que el termostato, por la conducta de otro miembro que detiene la pelea. sea el caso de que, un hermano y una hermana pueden discutir entre sí hasta que el perro de la familia empieza a ladrar; la conducta del perro distrae a los hermanos, se le aproximan y empiezan a jugar con él (Bateson, 1976).

La anterior, es la forma en que Bateson pensó que en las interacciones humanas se corporizan los procesos de retroalimentación como eran descritos en la Cibernética. Estos proceso de retrolimentación son los que darían la estabilidad a la organización descrita (sea una familia, una pareja o incluso una cultura). Esta organización se puede mantener gracias al control de los fragmentos intensificados de conducta, se dice que tal organización o Sistema perdura pues es Autocorrectivo.

Esta condición de estabilidad de un sistema siempre ha de ser analizada a la luz de los cambios que permiten tal estado. La Cibernética nos sugiere que puede entenderse todo cambio como el empeño por mantener una cierta constancia y puede interpretarse que toda constancia se mantiene a través del cambio. Para dar cuenta de estos juegos de estabilidad y cambio se han utilizado el término Homeostasis. Wiener propuso de manera original que la estabilidad y el cambio son explicables por diferentes ordenes de control de la retroalimentación. En otros términos, "la retroalimentación puede referirse al éxito o fracaso de un acto simple, o bien producirse en un nivel más alto, en el cual se retroalimenta la información correspondiente a toda una modalidad de conducta o pauta de comportamiento, permitiendo así al organismo cambiar la planificación estratégica de su acción futura"5 . Esta retroalimentación de orden superior suele ofrecer una manera de preservar y de cambiar una determinada organización social.

Si la retroalimentación no está sujeta a un control de orden superior, si no hay en la situación una retroalimentación de la retroalimentación, se conducirá inevitablemente a la intensificación descontrolada, y esta destruye al sistema. No obstante, el cambio en el sentido del aprendizaje, la adaptación y la evolución provienen del control del control, y no del cambio incontrolado per se. En general, para la supervivencia y coevolución de cualquier ecología de sistemas, los procesos de retroalimentación deben corporizarse en una jerarquía recursiva de circuitos de control (Bateson, 1982). Por ejemplo en la Figura 1 se muestra de manera esquemática la correspondencia de posibles niveles de retroalimentación en el caso de sistemas interaccionales: Sea el primer nivel el de una pareja (1er. Nivel, Pareja). La regulación de sus juegos de relación, oscilaciones entre estabilidad y cambio (E/C), por ejemplo sus peleas o discusiones, estaría sujeta a un nivel de jerarquía recursiva superior (2do. Nivel, Familia) donde se marcarían los límites de las posibles oscilaciones que se han de aceptar en el nivel de la pareja para que no se modifique la estabilidad en el segundo nivel (Familia) (esto podría ser que tan continuas podrían ser las discusiones o que tan lejos se podría llegar al presentarse conductas de agresión entre los cónyuges). A su vez, este juego de Estabilidad y Cambio (E/C) que se da en el segundo nivel y le permite su permanencia (Familia) estaría en teoría también regulado a un nivel superior por otro sistema, tal vez el de la cultura en que vive esta familia (3er. Nivel, Cultura) en donde los parámetros de control o Estabilidad en este nivel hagan referencia a lo que se ha de entender como una familia (donde no hay grandes separaciones entre los miembros del grupo así denominado, o no se aceptan ciertas formas de conductas que se exprese entre los miembros de ese grupo y que les causen daño de manera consistente). De ese modo la parte de la complementariedad Estabilidad/Cambio, Estabilidad sería en este tercer nivel (cultura) la que regularía el juego completo de las oscilaciones entre Estabilidad y Cambio en el segundo nivel (Familia). Bateson creía que esto podría puntuarse hasta el infinito, y que difícilmente podríamos comprender la totalidad de estos juegos de autocorrección dados por niveles siempre superiores, y por ello en cierto momento, más allá de nuestra conciencia.6

Un Salto a un Nivel Superior, La Cibernética de la Cibernética

En los comienzos de la cibernética, los ingenieros solían referirse al estudio de las "cajas negras". La ingeniería cibernética de las cajas negras se limitaba a examinar la relación entre lo que entra en un sistema (la entrada o insumo [input]) y lo que sale de él (salida o producto [output]). Dicha relación era cibernética cuando la salida actuaba de tal modo sobre la entrada que modificaba las salidas futuras.

Por ejemplo, un cohete se autoconduce hacia la luna reciclando información sobre sus posición en cada momento, que orienta su posición futura. La falla de esta concepción es que no da cabida al observador o ingeniero. Por ejemplo, después de un cierto número de pruebas, este debe calibrar el mecanismo de conducción del cohete; y esta secuencia más amplia de ensayo y error constituye un proceso de retroalimentación de orden superior, que lo incluye al ingeniero. La concepción de la caja negra, que postula que el observador se mantiene fuera del fenómeno observado, suele dar origen a la suposición de que aquél es capaz de manipular o controlar unilateralmente el sistema que esta observando7 . Esta concepción es incompleta y sólo resulta útil en aquellas situaciones que exigen un manejo unilateral8 .

El salto desde la "caja negra" a la "caja negra más el observador", representa la evolución de la cibernética primitiva a lo que se ha dado en llamar "Cibernética de la Cibernética". Como dice von Foerster:

"en este punto de maduración nos lleva de la cibernética (en la cual el observador ingresa en el sistema sólo al estipular la finalidad de éste) a la cibernética de la cibernética (en el cual el observador ingresa en el sistema estipulando su propia finalidad)"9

La "Cibernética de la Cibernética" es una manera de señalar la inclusión y participación de los observadores en el sistema. A diferencia del enfoque simplista de la caja negra, en el cual el observador externo procura discernir las redundancias (o reglas) en las relaciones entre la entrada y la salida, la cibernética de la cibernética sitúa al observador como parte integral del sistema observado.

Las consecuencias epistemológicas de la cibernética de la cibernética sustentan cada vez más la postura de que la pretensión de "objetividad" es errónea, pues se presume la separación entre el observador y lo observado. ¿Cómo sería posible efectuar una descripción si el observador no gozara de las propiedades que le permiten generar tales descripciones? Bateson citaba un ejemplo del absurdo que se puede dar lugar cuando se pretende olvidar que el observador está entrelazado con lo observado:

"Alguien le decía a Picasso que en sus cuadros debía representar las cosas tal como eran... hacer cuadros objetivos. Picasso masculló que no sabía con certeza cómo podía ser eso. La persona que ahí lo conminaba sacó de su billetera una fotografía de su esposa y le dijo: aquí la tiene, esto es una imagen de cómo es ella realmente. Picasso la miró y le replicó: Es más bien pequeña, ¿no?, y además bastante chata."10

Por desgracia, en el trato del hombre con los sistemas suele prevalecer la noción de objetividad, con su concomitante descuido de la autorreferencia. La mayoría de los métodos educativos, por ejemplo, se atienen a las premisas de la objetividad. Von Foerster (1991) caracteriza esta tendencia del como la "trivialización" del alumno. En una situación tal, el alumno no comienza siendo un organismo impredecible; entonces se le enseña a responder con las respuestas predecibles "correctas". Si obtiene un puntaje perfecto en las denominadas "pruebas objetivas", eso indica que su trivialización ha sido consumada: El alumno es entonces totalmente predecible y puede ser admitido en la sociedad.

Von Foerster argumenta que no puede rechazarse la objetividad en favor de la subjetividad porque si se niega una proposición carente de sentido, el resultado es otra proposición carente de sentido. La "objetividad" y la Subjetividad" representan una suerte de par complementario, como el día y la noche o la izquierda y la derecha. Así, si se demuestra que la idea de "objetividad" carece de sentido, esto sugiere implícitamente que también la "subjetividad" carece de sentido.

De la "Objetividad" entre comillas a la preocupación Ética

Es evidente que tenemos que ir más allá de la Gestalt de la objetividad y la subjetividad. La cibernética de la cibernética propone que la alternativa es la ética. Desde una perspectiva ética no nos preguntamos si somos "objetivos" o "subjetivos"; en lugar de ello, admitimos el nexo necesario entre el observador y lo observado, y ello nos conduce a examinar cómo participa el observador en lo observado. Howe y Von Foerster (1975) señalan que el tránsito hacia una perspectiva participativa y ética es el pasaje de un pensamiento causal unidireccional, a un pensamiento sistémico mutualista, de la preocupación de las propiedades de lo observado al estudio de las propiedades del observador. Afirman que Kant fue el iniciador de este desplazamiento paradigmático, y sostienen que él sustituye nuestra preocupación por la objetividad, colocando en su lugar la preocupación por la responsabilidad. Como cada cual prescribe determinadas maneras de puntuar el mundo, es importante examinar las intenciones que están en la base de esos hábitos de puntuación. En Síntesis, las distinciones que establecemos a fin de conocer el mundo surgen de una base ética, no objetiva, no subjetiva. Porque lo que percibimos es trazado por nuestra manera de conducirnos y nuestra manera de conducirnos se atiene a las restricciones de lo que percibimos (Keeney, 1991).

Una Ética de Relación

De manera general se puede pensar que al hablar de la dimensión ética de una relación, de lo que estaríamos hablando es de los actos o serie de actos que se ha de llevar a cabo conformes a una regla, una ley y un valor. Sin embargo toda acción implica una relación con la realidad en donde se lleva a cabo la acción y una relación con el código al que se refiere y además se implica una determinada relación con uno mismo (Foucault, 1986). Esto supone que no sólo hemos de hablar del código que habría de seguirse sino además de la relación que se guarda consigo mismo al llevarse a cabo el código. Para Bateson esta dimensión de relación es de suma importancia, pues considera que la acción propositiva consciente se lleva a cabo en un marco por demás limitado para dar cuenta de la relación que se da lugar con uno mismo (Bateson, 1976). Según Bateson en el marco de lo consciente es el espacio en el que se presentaría el caso de una ordenación de las conductas o actos de acuerdo a los códigos o juegos de normas. Este nivel estaría emparentado con esa posición donde tenemos un horizonte de lo que pensamos que es posible, donde presumimos un cierto conocimiento de las respuestas que pueden ocurrir, donde entonces asumimos que es posible la acción planeada ya que tenemos el conocimiento de todas las variables en el campo y por tanto de sus posibles relaciones con otras variables (Bateson, 1993).

Gregory Bateson diría que tal soberbia sería precisamente la barrera que nos impediría comprender el espacio de la Forma. Pensar que debemos conocer todas las variables y luego incluso pensar que llegará el momento en el que ya se haya logrado conocerlas todas, representaría ese nivel de conciencia.

El Pensamiento Lineal.

La propuesta de Bateson implicaría el considerar que el nivel donde es posible la enunciación del Código o Las Normas es limitado para llegar a comprender las implicaciones de las relaciones entre las cosas, entre la naturaleza y el hombre. Para Bateson la posibilidad de una ética de relación entre la naturaleza y los hombres demandaría una respuesta estética. Una aproximación a los criterios que anteceden a la determinación de los códigos, es decir de los criterios de los que nos valemos para decidir por un código u otro, por una serie de normas u otras. Este ámbito señalará él, es el de la Forma, el de la configuración, el de la pauta, el de lo estético (Bateson, 1982).

Cómo Aprender a Ser Humilde Frente a la Totalidad

Se podría agregar como subtítulo de este apartado, ...cuando uno es parte del todo es el momento de decir adiós a la división naturaleza/hombre. Es posible pensar que el adoptar el pensamiento Batesoniano nos llevaría a esa dirección y dejar de asumir esa división, sin embargo el seguir por ese camino conlleva otras dificultades inherentes a nuestra manera habitual de relacionarnos con el mundo. Bateson pensaba que nuestra capacidad de comprender la naturaleza cibernética del mundo natural, de los procesos naturales, estaba deformada por el filtro que nuestra conciencia, estructurada para alcanzar objetivos conscientes, ejerce sobre nuestras percepciones11; por otro lado, ciertas premisas comunes a todos los seres humanos o tal vez, solamente a nuestra cultura occidental, estaban en el origen de esta deformación, una de cuyas mayores consecuencias era la representación cartesiana de una separación entre el alma y el cuerpo.

Cuando se habla de considerar los efectos del propósito consciente en las acciones humanas, Bateson no vacilaría en calificar como ilusos estos intentos de alcanzar el control de estas consecuencias respecto de un todo. No se trata solamente de una cuestión de aprender a analizar todas las relaciones y las variables pertinentes que surgen cuando comenzamos a entremeternos con los organismos: podemos aprender algo sobre el entrelazamiento característico de esas relaciones, si describimos ese entrelazamiento en términos cibernéticos o mediante un gráfico de frecuencia. En realidad, en coincidencia con el carácter repetitivo que tienen las relaciones en los sistemas no perturbados, también existe ese carácter repetitivo de los distintos tipos de búsqueda de un conocimiento de todas las variables, cada vez que esos sistemas se corrompen y se vuelven patológicos. No obstante lo anterior, hay una estructura general de aquellos procesos mentales que podrían evitar semejante miopía. Sobre las cuales las acciones de los organismos en relación pueden estar dentro de la lógica de la configuración en el sentido de que no deterioran el sistema más amplio del que el hombre forma parte (Bateson, 1993).

Bateson creía que nosotros teníamos lo que la Biblia llama "vigas" en nuestro propios ojos (deformaciones de la percepción) tan groseras que intentar quitar la "paja" de los ojos de nuestros congéneres hubiera sido no sólo presuntuoso sino también peligroso. Después de todo, también nosotros somos criaturas de una civilización que, ciertamente desde el Renacimiento y posiblemente desde mucho tiempo antes, valoró principios irracionales como el reduccionismo,la división conceptual entre mente y cuerpo y la creencia de que el fin justifica los medios (Bateson, 1993). En realidad, los mismos errores que quisiéramos corregir, están afianzados por mecanismos homeostáticos, estos son los errores culturales del reduccionismo. Y sin embargo, podríamos arremeter audazmente contra estos errores epistemológicos que tienen profundas raíces en nuestra cultura y están afianzados por complejos intereses establecidos en todas las ramas de esa cultura: en el arte, en la educación,en la religión, en el comercio, en la ciencia y hasta en el deporte y en las relaciones internacionales (Bateson, 1976).

Consideremos el aspecto moral por un lado y el aspecto estético por otro. Es posible que este último pertenezca a un orden de explicación completamente distinto, pero la sospecha de Bateson era la de que ambos están estrechamente relacionados y que la diferencia entre ellos es sólo una diferencia de distinguir e identificar clases de casos; y esto es particularmente cierto cuando el sistema moral está condensado en un código legal. Lo estético, en cambio parece estar más íntimamente vinculado con las relaciones que se establecen dentro de cada caso en particular. A pesar de los muchos intentos que se han hecho por establecerlas, las reglas del juicio estético nunca pudieron condensarse de manera satisfactoria.

No obstante, es posible que la dicotomía que existe entre lo moral y lo estético sea un derivado de la premisa que establece la división mente/cuerpo o la división semejante entre la conciencia y el resto de la mente, entre las partes y la Totalidad. Ciertamente los occidentales suponemos tener más conciencia de los juicios morales y ser más capaces de expresarlos verbalmente, que en el caso de los juicios estéticos. Sin embargo, llegamos a coincidir en que algunas personas son más aptas que otras para crear objetos o sonidos que las otras consideran bellos.

Lo Estético según Bateson....

Sabemos muy poco sobre qué es lo que hace grandes a algunos profesores, algunos lideres políticos, algunos jardineros, etc. y decimos que esas aptitudes dependen más de un arte que de una ciencia. Quizá haya una verdad científica detrás de esa metáfora.

En resumen, Bateson pensaba que la miopía sistémica, el reduccionismo, las burdas formas de la dicotomía: Cuerpo/mente, Totalidad/parte, Naturaleza/hombre, pueden mitigarse o impedirse mediante un proceso mental en el que se emplee el organismo total (o la mayor parte de él) como una metáfora. Semejante proceso mental probablemente no siga el largo y tedioso camino de computar todas las relaciones que pueden establecerse entre las variables relevantes, pero quizás utilice diferentes clases de atajos y mejores conjeturas. Pero estos procesos mentales deben considerar el hecho de que el ecosistema o la sociedad están vivos (Bateson, 1993).

Bateson decía que los antiguos que atribuían personalidad a los bosques y los lagos no carecían de sabiduría. Seguramente esa mitología les permitía a los hombres utilizarse más fácilmente a sí mismos como análogos en el intento de comprender la naturaleza.

Si es cierto, como Bateson creía, que algunas personas están especialmente dotadas en el arte de actuar en sistemas complejos de características homeostáticas o ecológicas y que esas personas no operan enunciando la interacción de todas las variables relevantes, esas personas deben emplear alguna ecología interna de las ideas como modelo analógico.

Pero si esa aptitud es en algún sentido realmente un "arte" es posible pues que la "ecología interna de las ideas" sea un sinónimo bastante exacto de aquello que también podría llamarse sensibilidad estética. Bateson creía entonces que mucho antes de considerar cómo es que tendrían que ser las relaciones de un sistema, se dedicase algún tiempo a las cuestiones del ámbito de la Forma, el de lo estético.

La acción propositiva consciente presupone el conocimiento actual o potencial de la totalidad de las variables de la relación enunciada. Después de lo dicho esto no es más que una señal de arrogancia que nos costaría más bien caro. la opción que Bateson propone para la comprensión de las relaciones de sistemas o totalidades, la emparentó con lo estético y de modo más específico con la noción de lo Sagrado.

Lo Sagrado como ámbito central para la compresión de totalidades era referida por Bateson a partir de una discusión ya antigua, la que ocurrió en el siglo XV entre católicos y protestantes. Los católicos decían que el pan es el cuerpo de cristo y que el vino es su sangre y los protestantes preferían decir que el pan representa el cuerpo y el vino representa la sangre. Esta diferencia les parecía una diferencia por la que resultaba razonable ser quemado. ¿ A qué se debe esto? La cuestión es la siguiente: Para una parte de la mente no existe una distinción entre las dos proposiciones12 . Representa y Es son lo mismo. Pero la parte lógica, protestante, directa, del cerebro no puede aceptarlo. La parte del cerebro que sueña, aquella parte que en general los artistas emplean más, está perfectamente dispuesta a aceptar la afirmación de que "el pan es el cuerpo" y ésa, desde luego es la parte de la mente que pertenece realmente a la iglesia. En cierto sentido lo que el protestantismo hizo es excluir de la iglesia esa misma parte de la mente que pertenece a la iglesia en favor de una lógica del sentido común y de un apasionado deseo de que todo debe tener sentido lógico. Al hacer esto hemos perdido el sentido de la totalidad del ser que mantenía unidos "este" y lado y el "otro" lado. no se diría que el cerebro de la fantasía, el cerebro del proceso primario sea lo sacramental, lo sacramental esta recibiendo el daño de manera continua. El daño consiste en la separación. Lo sagrado es la unión. Lo sagrado es el empalme, el empalme total y no el producto de la división. La cuestión es como no mantener separados estos diferentes niveles, pues nunca pueden estar separados. Por ejemplo supongamos que se esta aprendiendo a actuar como anfitrión, o como invitado en una relación interpersonal.

Ahora bien, la relación entre el anfitrión y el invitado es algo más o menos sagrado en todo el mundo. Y, por supuesto,un de las razones es, para volver al punto de que el pan y el vino son objetos sagrados. El pan y el vino son sagrados, no porque representen el cuerpo y la sangre de cristo, sino porque son el sostén de la vida, el sostén de la hospitalidad, de modo que de manera secundaria, los relacionamos con cristo, con el sacrificio y todo lo demás. La sacralidad es verdadera, sea cual fuere la mitología. La mitología es solamente la forma poética de afirmar la sacralidad y probablemente sea una forma muy buena, pero el pan es sagrado acepte uno o no el mito cristiano. Y lo mismo ocurre con el vino. Estos niveles, estos modos de aprender y el hecho de que marchen juntos son las claves de ciertos tipos de salud mental y alegría. Este es el terreno de lo sagrado para Bateson.

Pero, ¿cómo nos hemos de asumir este hecho?, si la acción propositiva consciente nos aleja de la comprensión de la totalidad y las acciones derivadas de ella son más bien peligrosas para la existencia de un sistema, ¿hemos de quedar inmóviles?, ¿habría alguna vía de la cual valernos para formar parte de esa totalidad donde sea posible algún tipo de acción humana?

Hacia una Práctica de Sí Mismo.

En este punto podemos señalar que la búsqueda de Bateson hacía el final de su vida lo lleva a una respuesta que involucraba un ejercicio práctico específico. Se trataba de descubrir los criterios del rigor y la coherencia que nos enseñan a no lanzar cualquier idea, a estar prevenidos en distintos niveles y con un mínimo de cohesión antes de actuar, y que de este modo garantizan cierto tipo de armonía y coherencia interna. En palabras de su hija Mary Catherine Bateson, El intento era:

...el de saber como organizar la sociedad y la experiencia personal para fomentar la coherencia o si prefieren, una toma de conciencia continua de la estructura que une nuestros modelos, de modo de no confrontarnos con una mescolanza de hechos no concordantes. ¿Cómo educar a los individuos para que sus espíritus sepan buscar modelos de coherencia y completud en un campo de su experiencia y aplicarlos en otra parte? (las negritas son nuestras).13

La respuesta de Bateson para acercarnos a esta comunión con la totalidad esta alejada de la soberbia del pensamiento occidental, de la creencia de nuestro control sobre el mundo, de la Racionalidad Instrumental que presupone la acción propositiva consciente. Mary Catherine Bateson nos dice que tal vez para Gregory Bateson el considerar al fin alguna solución lo...:

...tomó por primera vez al leer un libro de E. Herrigel, El Zen en el arte caballeresco del tiro con arco; una de las ideas clave de este libro es que en el Zen hay que practicar y practicar, luchar y disciplinarse hasta el momento en que la acción surja espontáneamente; cuando se llega a este punto, actuar ya no consiste en decidir hacer algo para alcanzar un objetivo: la acción se torna expresión de lo que se es y no de lo que se quiere. (las negritas son nuestras) 14

En Bateson el aprender a tener esta Humildad con la totalidad suponía entonces una práctica, una práctica estética donde toda finalidad consciente este fuera de sentido en la acción misma. en el Budismo Zen, un discípulo elige la disciplina que quiere dominar, por ejemplo el tiro con arco, la caligrafía o el servicio de té. El aprendizaje de la técnica procede a través de la práctica cotidiana de los elementos que componen esa habilidad particular, se descarta sumariamente cualquier atención consciente al "desarrollo personal" o la iluminación" del discípulo, que pueda distraerlo del aprendizaje de dicha técnica. Mientras la va dominando, se le propone un problema experiencial, por ejemplo bajo la forma de un "koan" o un "enigma imposible", que atempera cualquier desencaminado sentimiento de orgullo que pudiera sentir por el dominio de la técnica. De este modo no atribuirá su maestría a su sí-mismo, sino a un contexto más amplio del cual forma parte. El efecto global es que la técnica del discípulo queda organizada como una parte complementaria dentro de un ecosistema más vasto (Keeney, 1991).

Indudablemente Bateson no nos propone que volvamos la vista a oriente y tratemos de emular a los monjes Zen. No se trataría de ser Monjes Zen; sin embargo esta práctica es una imagen posible, "metáfora", tal vez diría Bateson, de como es posible esta comunión con la totalidad; todo el problema resulta entonces en descubrir qué estado, desprovisto de las deformaciones implicadas en el objetivo consciente, torna posible una acción como la que es propuesta por el maestro Zen a su discípulo. La vía de Bateson parece ser lo Sagrado, y aquí donde Bateson dejó el camino es donde nos corresponde a nosotros seguir, sin olvidar algunas de sus palabras:

Somos todos personajes como Don Quijote y estamos dispuestos a creer que vale la pena seguir adelante y arremeter contra los molinos de viento de la índole de la belleza, y la índole de los sagrado, y todo lo demás. Somos arrogantes en cuanto a lo que podremos saber mañana, pero humildes porque hoy sabemos muy poco. 15


Bibliografía

Notas