Ocurre que el niño Will era muy
amigo del doctor Smith, y a mí esa vaina me arrechaba porque siempre
el doctor Smith lograba convencer al robot y hacía una de las suyas
y siempre el capítulo quedaba en una vaina rara, como por ejemplo
que la nave tenía que despegar de ese planeta en el que estaba
porque la iban a atacar, pero el doctor Smith, Will y el robot
estaban perdidos y venían corriendo hacia la nave y se les aparecía
una vaina rarísima que era uno de esos animales galácticos que
seguro aparecen únicamente en el carajo viejo, o sea, allá en el
espacio perdido.
Y lo peor, cada vez que el doctor Smith le preguntaba una mariquera
al robot, el pendejo contestaba: "no es computable, no es
computable", y venía el doctor Smith con su cara de pícaro y
vividor, y le sacaba una vaina que parecía un enchufe y el robot se
caía por completo, como un guebón, y después el doctor lo manejaba a
su antojo.
A mí nunca me interesaron los demás personajes. Había allí dos
carajitas que eran hermanas de Will, el papá y la mamá de Will, y
otro personaje que parecía que estaba atacando a la hermana mayor de
Will, pero esa vaina no me llamaba la atención, es más, ni siquiera
las mujeres que estaban allí mostraban una teta, no es como ahora,
que en la serie más pendeja enseñan hasta el culo.
Okey, seguro que mucha gente sabe que estoy hablando de la serie
"Perdidos en el Espacio", que la daban todos los martes a las siete
de la noche, y yo, con un montón de carajitos me iba casa de Ana
María, la de Tomás Ramón, y me sentaba allí a ver mi vaina. Todo en
silencio, algunos le mentaban la madre al doctor Smith, pero yo
sospechaba que la serie estaba hecha para que él hiciera lo que le
diera la gana.
Un día el doctor Smith, mediante una vaina rara, empezó a tocar
cosas y las convertía en oro -la serie era en blanco y negro- y al
final no podía ni comer porque todo era oro, y hubo que encontrar un
antídoto para que se le quitara esa vaina, y al fin, el doctor Smith
pudo vivir tranquilo. A mí me gustó mucho ese capítulo. Coño, pero
hubo uno donde el pendejo de Will desapareció en una nave, y esa
noche, a mis doce años, yo no pude dormir pensando dónde coño irían
a llevar al chamo Will.
Y aquella noche me perdí en el espacio buscando planetas e
imaginando mundos y trampas y acciones para rescatar al chamo Will
de los extraterrestres, que lo habían secuestrado gracias al doctor
Smith que facilitó la entrega.
A veces me pregunto qué será de ese chamo Will que tanto me jodió la
vida, al final no me acuerdo si lo logré rescatar del mundo al que
se lo habían llevado, pero lo que sí sé es que gracias a Will, al
doctor Smith y al Robot, entendí que la vida no tiene sentido si no
le pones un poco de imaginación.● |
“(...) y el robot se caía por completo, como un guebón, y después el
doctor lo manejaba a su antojo”
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