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Roberto Malaver / robertomalaver@cantv.net :::::::::::

De cómo me perdí en el espacio  
Ocurre que el niño Will era muy amigo del doctor Smith, y a mí esa vaina me arrechaba porque siempre el doctor Smith lograba convencer al robot y hacía una de las suyas y siempre el capítulo quedaba en una vaina rara, como por ejemplo que la nave tenía que despegar de ese planeta en el que estaba porque la iban a atacar, pero el doctor Smith, Will y el robot estaban perdidos y venían corriendo hacia la nave y se les aparecía una vaina rarísima que era uno de esos animales galácticos que seguro aparecen únicamente en el carajo viejo, o sea, allá en el espacio perdido.

Y lo peor, cada vez que el doctor Smith le preguntaba una mariquera al robot, el pendejo contestaba: "no es computable, no es computable", y venía el doctor Smith con su cara de pícaro y vividor, y le sacaba una vaina que parecía un enchufe y el robot se caía por completo, como un guebón, y después el doctor lo manejaba a su antojo.

A mí nunca me interesaron los demás personajes. Había allí dos carajitas que eran hermanas de Will, el papá y la mamá de Will, y otro personaje que parecía que estaba atacando a la hermana mayor de Will, pero esa vaina no me llamaba la atención, es más, ni siquiera las mujeres que estaban allí mostraban una teta, no es como ahora, que en la serie más pendeja enseñan hasta el culo.

Okey, seguro que mucha gente sabe que estoy hablando de la serie "Perdidos en el Espacio", que la daban todos los martes a las siete de la noche, y yo, con un montón de carajitos me iba casa de Ana María, la de Tomás Ramón, y me sentaba allí a ver mi vaina. Todo en silencio, algunos le mentaban la madre al doctor Smith, pero yo sospechaba que la serie estaba hecha para que él hiciera lo que le diera la gana.

Un día el doctor Smith, mediante una vaina rara, empezó a tocar cosas y las convertía en oro -la serie era en blanco y negro- y al final no podía ni comer porque todo era oro, y hubo que encontrar un antídoto para que se le quitara esa vaina, y al fin, el doctor Smith pudo vivir tranquilo. A mí me gustó mucho ese capítulo. Coño, pero hubo uno donde el pendejo de Will desapareció en una nave, y esa noche, a mis doce años, yo no pude dormir pensando dónde coño irían a llevar al chamo Will.

Y aquella noche me perdí en el espacio buscando planetas e imaginando mundos y trampas y acciones para rescatar al chamo Will de los extraterrestres, que lo habían secuestrado gracias al doctor Smith que facilitó la entrega.

A veces me pregunto qué será de ese chamo Will que tanto me jodió la vida, al final no me acuerdo si lo logré rescatar del mundo al que se lo habían llevado, pero lo que sí sé es que gracias a Will, al doctor Smith y al Robot, entendí que la vida no tiene sentido si no le pones un poco de imaginación.●
 

 

 

 

 

 


“(...) y el robot se caía por completo, como un guebón, y después el doctor lo manejaba a su antojo”


 

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