Me pongo la peluca amarilla, que
no es peluca sino la mano que me la paso por la cabeza y ya soy
catira, tomo mi barquilla, que está bien como micrófono, me cambio
de rubia a pelirroja para lucir más "rockera".
Me pongo el blue jeans, vuelvo a ser rubia pero más clara, así como
Christina, me pinto el piercing en la quijada: “Ven conmigo / ven
conmigo baby”, lo repito mil veces.
Brinco dos veces, pirueta, paso adelante, paso atrás, caigo de
rodillas, la mano alzada, el micrófono apuntando al cielo. Vueltas y
vueltas, me mareo, me caigo, un moradito en el codo pero no importa.
La funda de la almohada me hace el cabello largo, la sábana es el
vestido, cambio el color de cabello y ahora soy morena, quiero ser
Thalía. Me comí la pintura, el piercing se ha borrado, ahora mejor
un lunarcito en la boca, un poco de polvo. Prendo y apago la luz,
hay que convencer a papá para que compre un bombillo rojo, es mejor.
El tambor sirve de batería, la barquilla de plástico vuelve a ser el
micrófono. Bailo y brinco, bailo y canto y me pinto el cabello de
negro, otra vez el jeans. “Pegaíto por aquí / pegaíto por allá”,
también me gusta el merengue.
Después me convierto en “Ella baila sola”, son dos pero eso no
importa porque yo mismita soy las dos. “¡Amores de
barraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! / y un lápiz de labio mal puesto en la
ropa / ¡colirio en los ojossssssssssssss!”. Coloco mi cabeza hacia
atrás lo más que puedo, pierdo el equilibrio y me caigo. Viene mi
mamá y por allá cayó el diente. Hay un poquito de sangre pero dice
mamá que no importa porque era de leche. Sí importa porque duele y
hay que dejar de jugar.
Llega papá y le indico que hay que comprar un bombillo rojo y dice
que mañana. Lloro y mamá señala que es hora de dormir, la boquita
hinchada, los cachetes mojados, pienso que mañana mejor juego al té.
Le pregunto a mamá si puedo jugar al té y ser la Princesa Leticia
con sus amigas y ella dice que puedo ser lo que quiera ser.● |
“Bailo y brinco, bailo y canto y me pinto el cabello de negro, otra
vez el jeans”
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