I
Eraclia Gil (Mamá – aca)
ya con mil años encima
el tiempo no la lastima
ni el odio o el rencor la atacan.
Se mece lerda en su hamaca
está vieja y no cansada
con la edad tan avanzada
en su casa nos recibe
y esa viejita describe
una alegría inusitada.
III
Nunca utilizó el rencor
en aquella vieja estancia
y ella en cualquier circunstancia
nos entregaba su amor.
Mamá – aca es la mejor
que ha venido a mi medida,
esa vieja tan querida,
hilo de mi corazón
yo le rezo una oración
todos los días de mi vida. |
II
Hoy el olvido se enlaza
para amarrar el recuerdo
y con el tiempo me acuerdo
que nos dio regazo y casa.
Allí mi niñez se pasa
con la esperanza ofrecida,
la fe siempre es mantenida
por aquella vieja bella
que a mí me entregó una estrella
que ha iluminado mi vida.
IV
Ya caminando sin prisa
y adorando a aquel niño
un racimo de cariño
repartía con su sonrisa.
Entre una intensa calma
y la memoria se empalma,
pues cuando ella murió
Mamá – aca se llevó
un pedacito de mi alma. |