Efectividad de los Computadores en el Proceso Educativo

El computador es una poderosa herramienta intelectual, que se incorpora en educación como otro medio de apoyo a la enseñanza y el aprendizaje, éste permite facilitar y flexibilizar el pensamiento, expandiendo la mente de los alumnos; comprometiéndose activamente en su propio aprendizaje.

La interacción con el computador le permite cambiar su rol de receptor a constructor, de espectador a participante activo. Por otra parte, al utilizar un computador como apoyo instruccional el aprendiz puede ser atendido individualmente, favoreciendo con ello la humanización de la educación; teniendo de esta manera el alumno una experiencia única de aprendizaje.

Debido a que no existe un patrón único de aprendizaje y procesamiento, sino que, por el contrario los alumnos conocen, aprenden, perciben, procesan, analizan, registran, sintetizan y evalúan información en forma diferente unos de otros; el computador puede resolver ese dilema pues ofrece metodologías y métodos de enseñanza muy diversos para un mismo material de aprendizaje, considerando necesidades, estilos y ritmos de aprendizaje.

Otro potencial importante del computador es su capacidad de amplificar las experiencias de los alumnos, creando micromundos (Papert 1980), que comúnmente no están disponibles para el aprendiz en forma directa, esto quiere decir que el alumno toma pequeños trozos de la realidad los cuales puede controlar.

Ahora bien, en cuanto a la evaluación, sin duda, el computador puede ser fundamental, debido a que éste logra una íntima combinación entre la prueba y el aprendizaje e incluso puede ir más allá, el aprendiz puede recibir un reforzamiento inmediato cuando la respuesta es correcta, no sólo porque les indica que algo está bien, sino por medio de una construcción auxiliar o revisión del problema, demostrándose de esta manera que el interés está en el aprendizaje y no en la prueba.

Finalmente, la utilización de esta herramienta permite que el alumno controle su ritmo de aprendizaje, esto quiere decir, que el contenido puede ser dosificado y secuenciado de acuerdo con sus necesidades y ritmo de aprendizaje, esto conlleva a favorecer que los alumnos avancen y aprendan de acuerdo con sus propios ritmos y no todos al mismo ritmo, como sucede en la clase tradicional.

Es por ello que nuestra misión es y tendrá que ser siempre futurista, prospectiva y sensible a los avances de nuestro tiempo. Sánchez J. (1995)

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