Señor
Te hablo en nombre de todos los insatisfechos,
de nosotros,
los que sentimos el vacío,
la inconsistencia,
la añoranza de un futuro mejor...
los que tenemos hambre de amar.
A los que el corazón siempre nos pide algo más
de lo alcanzado o por alcanzar...
A los que no nos queda bien ninguna "talla"
sino la infinita.
A los que nos apasiona lo inalcanzable,
los eternos aguafiestas de todos los instalados,
los hambrientos de lo esencial,
los rebeldes contra todo lo pequeño,
lo insignificante,
lo trivial.
A los que el corazón siempre nos pide una "locura".
A los que nos incomoda la paciencia y la prudencia
como lugares habituales del enemigo para esconder
su sanchesca instalacion.
Señor,
Tú eres de los nuestros
y nos comprendes.
Junto a ti,
podemos soñar y trabajar,
Tú puedes saciar infinitamente
nuestra infinita insatisfaccion.