Resolviendo problemas
No
era difícil notar la inteligencia de Dilia Estefanía. Solía resolver sus cosas
por ella misma. Pero había problemas que requerían de la ayuda de un adulto.
Uno de estos era conseguir caramelos. Para esta ocasión ya Dilia Estefanía caminaba,
pero hablaba muy poco. Sin embargo, pedir caramelos era algo para lo que no
faltaban palabras en su corto vocabulario. Además, aunque no tenía conciencia
del valor del dinero, sí sabía para que servía. Era frecuente que ella pidiera
dinero utilizando la palabra "real" -en venezuela se le llama así
al dinero de forma genérica-para guardarlo y papá o mamá le daban billetes de
muy baja denominación.
Pués bien, Dilia se le acercó
a papá y le dijo "caramelos". Ya papá sabía que quería que le diesen
caramelos, pero como no había en casa esto implicaba salir a comprarlos. Así
que le dijo: "Dilia no tengo real". Entonces, Dilia, otra vez le dijo
a papá "Luis, caramelos"- No tengo real- le repuso papá. Ella se le
quedo viendo y le preguntó: ¿Real?. "Sí, no tengo real". Entonces
ella, nuevamente y sin dejarle de mirarle los ojos le volvió a preguntar ¿Real?.
Sí-le dijo otra vez papá. Ella lo que hizo fue voltearse y se fue. "Bueno
me salvé de salir"- dijo papá. Pero al rato regresó Dilia Estefanía con
uno de sus billetitos. Se lo dió a papá y le dijo:"Real, caramelos".
Papá no tuvo más excusas y tuvo que salir de casa para comprar los caramelos.
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