Primer día de escuela
Durante el día Dilia solía juntar
todos sus "coroticos" (objetos que recogía la niña) y jugar con ellos
durante mucho tiempo. Con el tiempo empezó a hablar con estos juguetes y hasta
a "imaginar amigos" con los que conversaba. También a esa tierna edad
de apenas dos años y medio Dilia era capaz de intercambiar roles con su mamá.
Aunque papá sabía que todas estas actividades eran normales, creyó que ya era conveniente que Dilia se reuniera con otros niños de su edad. Era evidente que la niña necesitaba ahora más atención para sus juegos, y, ni papá ni mamá, estaban en capacidad de darle toda la atención que necesitaba. Por eso un día papá y mamá salieron con Dilia para buscarle una escuela donde pudieran inscribirla. Aunque hubo que esperar un par de meses para su ingreso, no hubo mayores inconvenientes y así Dilia se convirtió en una flamante estudiante de primer nivel de preescolar.
El primer día de escuela tanto mamá como papá acompañaron a Dilia al colegio y mamá se quedó con ella durante un rato mientras se acostumbraba. Y aunque lloró un poco el primer día al irse mamá, en lo sucesivo, era Dilia quien le pedía a mamá que la dejase sola en la escuela.
Cuando mamá le contó esto a papá, él pensó:
-"Vaya, como que le hacía falta".
Dilia, a pesar de su corta edad, se distinguió tanto en su primer nivel como en los posteriores, despertando gran admiración en todos sus maestros.
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