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RITA COMO ESPOSA Y MADRE
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LA MUERTE DEL MARIDO
El marido de Rita pertenecía a un partido bastante fuerte entonces: el de los Guelfos, formado por un grupo de familias poderosas.
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Rita no se libró de las miradas de los jóvenes cuando dejó las ropas de
niña para vestirse de señorita. Sin embargo, no le importaba saber cuál
sería su novio entre los fogosos jóvenes de Roca Porena. En ella latía
otra aspiración: sentía gran fervor por las cosas de Dios. |
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Del otro bando estaban los Gibelinos, no menos poderosos y poco dispuestos
a dejarse suplantar. Ya se habían sucedido altercados y amenazas de parte
y parte y no pocas veces se había llegado hasta el derramamiento de sangre
en feroces peleas que que habían enlutado precisamente a las mejores familias y a las menos vengativas. ¿Nos tocara ahora a nosotros?, pensaba Rita asomándose a una y a otra de las ventanas de la casa. Quería alejar aquel pensamiento que la tenía angustiada desde hacia ya varias noches. Oraba. Sus dos hijos dormían o fingían hacerlo ya que de vez en cuando los oía hablar bajo. ¿ O era el viento que soplaba por entre las hendiduras de la gran puerta de encima?. Empezó de nuevo a orar: "Dios mío, haz que regrese pronto, porque esta noche... Su angustia fue interrumpida por pasos en la calle y luego por pasos precipitados en la puerta de entrada: "¡Rita! ¡Doña Rita! corred... vuestro marido yace al pie de la torre!". |
Rita lo comprendió todo, no necesitaba explicaciones; sin saber cómo; se
encontró en la calle con una linterna en la mano. Sus hijos se habían
enterado antes que ella de los sucedido y se habían precipitado por las
escaleras ansiosos por llegar antes. Ella quiso detenerlos con sus
pequeñas manos y
no lo habría logrado a no ser por la ayuda que le
prestaron sus vecinos prontamente. Mientras tanto, la gente se había
aglomerado; venían a preguntar, a gritar, a ayudar y también a crear
confusión. Dos hombres y una mujer quisieron acompañar a rita hasta la
Torre cuando ya no había nada que hacer: la sangre corría abundantemente.
No se sabe si Rita logró recoger de labios del moribundo alguna palabra de
perdón para sus asesinos. De inmediato Rita fue rodeada de nuevo por la
gente, hubo guardias, enfermeros y hasta un cura que había sido llamado en
último momento.corazón llorando. |
Los hijos de Rita no estuvieron presentes en aquella trágica escena.
Parece ser que la madre escondió la camisa manchada de sangre de su marido
para evitar que ellos se animasen entre sí y vengasen la muerte de su
padre.
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