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VI. RITA MÍSTICA |
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A veces le daba rabia: siempre hacía el propósito de mortificarse durante la cuaresma pero no lo lograba. Luego el confesor tenía que consolarla repitiéndole que tenía que aceptarse como era. Le habría sido más fácil aceptarse si no hubiese tenido siempre ante sus ojos el ejemplo de Sor Rita.
¡Aquella sí que
era una Santa! Observaba bien la regla monástica del ayuno cuaresmal y
siempre estaba sonriente; cumplía lo que dice el Evangelio: "Cuando
ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara Camila quisiera ser como Sor Rita, pero no lo logra. A veces se atormentaba esforzándose por imitarla también en otras virtudes, pero siempre se encontraba en el mismo punto de partida como el que quiere trepar sobre un espejo. Con el pasar del tiempo, habría entendido y se habría transformado de imitadora fracasada en devota admiradora de la cohermana Rita; y le bastaba.
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PERO ¿QUÉ ESTA SUCEDIENDO AQUÍ?:
¡su humilde celda se había transformado en un palacio real!. Esto sucedía
sobre todo cuando estaba ocupada en los trabajos más humildes:
quitar el polvo, lavar el piso, quitar las telarañas en los ángulos de las
paredes. Eran trabajos que dejaban libre el corazón para poderse unir a
Dios. |
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FRENTE AL CRISTO: |
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La Iglesia estaba inmersa en una paz que no puede describirse con palabras humanas. Fue en aquel momento cuando Rita se dio cuenta de que había recibido en la frente una espina, como signo indeleble de su consagración al Hombre Crucificado. |
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VI. RITA MÍSTICA |
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Maracaibo, estado Zulia - Venezuela
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